Muerte De Periodistas, Dispara Las Alarmas Y Siembra El Terror


Desde donde se mire es inconcebible el triple crimen de los integrantes del grupo periodístico del Diario El Comercio de Ecuador, comunicadores que fueron miserablemente acribillados por supuestos disidentes de las FARC, que no solamente perpetraron el cruel asesinato, sino que propiciaron la peor masacre contra la verdad y el sagrado  derecho ciudadano de estar informados.

Que no se esté creyendo que fue la accidental muerte de unos corresponsales de guerra que cayeron como víctimas del fuego cruzado entre combatientes. No señores. Esto no fue otra cosa que el maldito exterminio de abnegados periodistas, cuyo único pecado fue estar al servicio del valiente cumplimiento de su profesión y durante la cobertura de hechos, que por la injusticia social que padecemos, penosamente nos involucra a todos.

Quiérase o no, Colombia no escapa a éste cuestionamiento por ser uno de los países que no ha sido capaz de proteger verdaderamente la libertad de prensa. De ahí que asesinatos como los de Don Guillermo Cano Isaza del Diario El Espectador y el comunicador humorista, Jaime Garzón, se hayan perpetuado como sangrientas evidencias de la desidia, falta de protección y nula administración de justicia, especialmente, cuando se trata del asesinato de periodistas cuyas fuentes de información son los delitos de Estado, corrupción y crímenes de guerra.

Óigase bien. En el caso del execrable exterminio de los hermanos periodistas del Diario El Comercio, la culpa no es exclusiva de los asesinos, sino de responsabilidad compartida entre los dos países, Colombia – Ecuador, y la absoluta falta de garantías para el ejercicio de la libertad de prensa y el cumplimiento de las medidas de seguridad ordenadas por la Comisión de Derechos Humanos, cuya misión fundamental es salvaguardar la vida de periodistas secuestrados, como estos por quienes doblan las campanas y en muy pocos días nadie se acordará de ellos.

Muy triste tener que reconocerlo, pero es la verdad. Que el señor les conceda el descanso eterno y brille para ellos la luz perpetua.  

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