EL PERIODISMO SE ESTÁ PROSTITUYENDO

Lo que se está mostrando comunicacionalmente a todo nivel no es periodismo digno, así existan periodistas excepcionales por sus grandes trabajos y magnífico desempeño.
Se percibe esto con mayor notoriedad, en los “figurones” de las grandes empresas de comunicación aliadas con los poderes políticos y económicos que sin importarles defender la verdad están protegiendo intereses personales de sus amigazos.
Infortunadamente se ha perdido la esencia y éticamente no resulta compatible verlos como alzafuelles de oficio.

Antes, ser periodista era una respetable actividad, un ejercicio laboral para siempre, una razón de existir, una identidad humana.

Ahora muchos de esos paracaidistas convirtieron la actividad en “escampadero” durante el que hacen de periodistas, luego trabajan en otro oficio, y terminan en una emisora de radio convertidos en pobres embutidos.

El periodista debe estar al servicio de la comunidad, a favor del necesitado y no dependiendo de los adinerados y poderosos.

El periodismo es denuncia. Es presentar el sistema de vida de todos y los métodos de quienes ejercen el poder junto a las reacciones del pueblo, siendo para ello necesario recorrer las calles, dependencias y comunidades, ubicando a los potentados y entrando en diálogo con los menesterosos.

Con todo lo que ha pasado y la forma como se ha prostituido el ejercicio de las comunicaciones, casi que imposible será pensar en su reivindicación y menos si quienes debieran liderar los procesos por la dignificación del periodismo, viven con reclinatorio propio y listos para de rodillas entregarse y quedar bajo el yugo de esos alepruces.

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