TENEMOS ALCALDE, » ESTRIBO».

Para infortunio de nosotros los bumangueses y por culpa de Rodolfo Hernández Suárez, hemos sido noticia de lo peor con el video en el que las desagradables escenas de grosería y matonismo nos internacionalizaron como ejemplo de todo lo negativo, absurdo y chocante que estamos padeciendo, gracias a las extravagantes demostraciones de violencia propiciadas por el mencionado “alcaldito” que tenemos.
Tan solo basta observar esas escenas de la dizque primera autoridad de la ciudad agrediendo al Concejal de la Cultura y el Arte, John Claro. Algo no aceptable y sin justificación alguna en cualquier humano y mucho menos si el protagonista es un presunto servidor público.
Pienso que el ataque filmado y convertido en viral y que ha dado para todo tipo de chistes y que tiene que ser repudiado por todos nosotros, nos facilitará el análisis sobre la forma como estamos manejando nuestras mal llamadas emociones, señor alcalde de Bucaramanga.
Es indiscutible. Debemos concientizarnos sobre un hecho como el que ninguno es dueño de nuestras emociones como para zafarnos de toda responsabilidad diciendo alegremente que el otro nos “sacó la piedra” y por eso obramos indebidamente. No señor alcalde de Bucaramanga. Es cuestión personal el saber reaccionar ante esas circunstancias, sin generar complicaciones y permitiendo la positiva realización de nuestros proyectos individuales, pero no con groserías y “agarrando a trompadas” a los Concejales, Señor alcalde de Bucaramanga.
Por favor. Todos tenemos que evitar ser “explosivos”, acudiendo a recursos como la proactividad que está en la inteligencia emocional, que no es otra cosa que ser dominadores de nuestras emociones, señor alcalde de “sangre caliente” como usted dice ser.
No hay otra alternativa. Tenemos que ser manejadores íntegros de nuestras reacciones y no perder el control frente a las diferentes motivaciones que permanentemente encontramos o propiciamos, señor alcalde de Bucaramanga.
Es infalible. Siendo que siempre todas las consecuencias recaerán sobre nosotros, entonces por nada en el mundo debemos agredir verbal ni físicamente a ninguna otra persona, como vergonzosamente y a traición lo hizo Rodolfo Hernández Suárez, alcalde de Bucaramanga en el quinto piso del edificio frente a la gobernación, donde al peor estilo “matón”, embosca, insulta y a puñetazos pretende someter a quienes no le “acolitan” sus oscuras tropelías, su Señoría.

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