EN EL PAÍS, LOS ENTES DE CONTROL Y VIGILANCIA, LE TIENEN MIEDO.

Si a ninguna persona le está permitido a su antojo utilizar términos, emitir frases, hacer comentarios o proferir opiniones que atenten contra la integridad de sus semejantes en lo humano, moral, social, comunitario y asociativo, so pena de incurrir en responsabilidad penal, no entiendo por qué el exalcalde de Bucaramanga utiliza todos los medios existentes, para tildar de “ratas”, viciosos, ladrones, depravados, antisociales, corruptos y degenerados a todos los miembros de clase política de Santander y en especial a quienes estando en campaña quiere eliminar del ruedo electoral?
Me sorprende, también, que ni los políticos aludidos al igual que los que caen en su “camándula” de tan malevas acusaciones, hayan sido capaces de “meter en cintura judicial” a este impune depredador, que como el “renacuajo paseador” está por todas partes, buscando celebridad a costa de hablar mal de los electores santandereanos, su clase política, empresarial, dirigencial y pueblo en general.
Es más, ha sido tanta la osadía de ese exalcalde de Bucaramanga, que no han escapado a sus temerarias acusaciones el Procurador, la Fiscalía, la Contraloría y hasta el Presidente de Colombia, de los que mofándose y ridiculizando, los tiene convertidos en presas de su grotesca chabacanería, vulgaridad, matonería e irrespeto, con los que por “apestosa celebridad” quiere hacerse notorio en el resto del país, pagando, claro está, los publirreportajes con los que en las cadenas de radio y televisión los están “ordeñando”, él ilusamente está creyendo y socarronamente esos mercaderes lo están explotando.
Por último como la dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer y alguna cosa qué imaginar, pues démonos a la tarea de esperar, con la seguridad de comprobar, que a fuerza de chupar, ese engendro acabará por hacerse aplastar.

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