LA POLÍTICA ES PARA LOS POLÍTICOS. EL PUEBLO, «QUE NO DÉ PAPAYA».

Cumplidas las elecciones del pasado domingo y conociéndose los nombres de quienes desde el próximo año deberán desempeñarse como gobernador, diputados, alcaldes y concejales, nada más oportuno que esperar de ellos en reciprocidad, su más consagrado ejercicio y quiera Dios venga al por mayor lo bueno positivo y exitoso, que quisiéramos esperar de ellos.
Nada más objetivo, después de una jornada como esta en las que ganan los mayoritarios, pero a nosotros como pueblo, en condición de contribuyentes, nos toca seguir en nuestro diario batallar, como siempre ha sido y será la obligación.
Así el asunto, como ciudadanos matriculados en este permanente concierto de la vida y su evolución, nuestra existencia y la razón de ser, pese a la puja por nuestros candidatos, pero terminada ya toda esta experiencia y siendo que el mundo sigue girando, no nos queda otro recurso que continuar en nuestras cotidianas labores y ocupaciones, porque de lo contrario nos llevará el que nos trajo, como se dice popularmente.
Es cuestión de tomar las cosas sin tanto fanatismo, apasionamiento y desproporción, antes de convertirnos en víctimas de la angustia, el resentimiento, el revanchismo y demás secuelas, derivadas de estos excesos que a nada bueno nos conducen y sí nos generan incomodidades emocionales y graves falencias sociales y generales; paisanos.

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