NO QUEREMOS ALCALDE, NI CONCEJALES TÍTERES.

Pasadas las elecciones y siguiendo con el desarrollo de todos los procesos que en condición de ciudadanos nos incumben, solo nos queda la conclusión de año y el trazado de las etapas correspondientes a lo que será el cúmulo de retos que nos esperan.
Empezando, por ejemplo, con las tareas de recomposición de la descuadernada capital santandereana, municipio convertido en muy triste modelo de anarquía, abandono, atraso, e inseguridad
Urgente la aparición en escena de un alcalde que caracterizándose por su capacidad en la administración de lo público, acuda a la inmediata aplicación de los correctivos que le pongan “coto” a los orígenes caóticos de toda esa infinidad de “pestes gubernamentales” que ha heredado, pero que con independencia, sabiduría y criterio personal, impondrá en beneficio del rescate del pueblo y comienzo de las tareas con las que políticamente demuestre el por qué su elección como alcalde de Bucaramanga fue un acierto ciudadano.
También se requiere desde el concejo municipal, el aporte inteligente de los miembros de esta renovada corporación, que creyéndole al hecho de haber sido elegidos por sus méritos, comprueben con excelente desempeño personal su calidad sesionando y no se presten a que los utilicen como pobres estúpidos al servicio de causas “chimbas”.
Entre otras cosas, porque ya se han hecho públicas, expresiones insensatas, afirmando que el alcalde y quienes acompañándolo como aspirantes al concejo salieron elegidos, no son más que pobres “pelagatos” que están más felices que “bobo cuando amasa”, pero que no “arriscan” a más de tres “pecuecos” votos.
Como quien dice, al que no sabe le pueden las circunstancias, o mejor dicho; al que no ha sido torero hasta la “boñiga” le enviste. El que entendió, entendió.

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