«TUMBAR GOBERNANTES», TODO UN CHISTE.

La revocatoria del mandato de alcaldes y gobernadores consagrada como una de las maneras para el ejercicio de la democracia participativa, continúa siendo la triste confirmación de algo penosamente inútil.

Aunque constitucional y legalmente esta es posible, en la práctica electoral esto no tiene asidero, porque las decisiones tomadas por un mandatario local no dependen exclusivamente de él, sino que están supeditadas a la aprobación y respaldo de una Asamblea o un Concejo, por lo que cualquier supuesto incumplimiento del programa de gobierno puede NO ser atribuible al mandatario.

Es más. La solicitud de revocatoria debe ser formulada por un número de firmas que represente al menos el 30 % de los votos que obtuvo el mandatario en su elección.

Luego deben participar en la votación no menos del 40 % del total de votantes inscritos en los comicios en que se eligió el gobernante y para su revocatoria, es necesario que mínimo la mitad más uno, respondan afirmativamente.

En estas condiciones, los alcaldes y gobernadores escasamente estarán preocupados por lo de la pandemia del “coronavirus”, menos porque les promuevan la “revocatoria de sus mandatos”, ya que está comprobado que “ventoleras” como esas infortunadamente no pasan de ser más que chistes flojos.

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