Sin Malos, No Habría Buenos Abogados

Considerando que como humanos necesitamos profesionales de todas las especializaciones, también para nuestra convivencia requerimos de salud, educación y justicia, ejercidas por los médicos, los educadores y los abogados.

Inicialmente lo comprueban la medicina y la jurisprudencia que fueron las carreras universitarias que permitieron la graduación de los primeros legisladores que aprobaron las constituciones, los códigos y las leyes, tarea exclusiva de los abogados.
Con ello se demostró que los pioneros de la república entendieron que se necesitaba de un pueblo sano, educado y que viviera en paz, como quizá todos quisiéramos.

En consecuencia si como humanos acudimos a los maestros para que nos enseñen y a los médicos para que nos curen, igualmente necesitamos de un abogado para que nos asista durante la reclamación de derechos, defensa de bienes o para recobrar la libertad.

En su día, conmemorado la semana pasada, debemos decir que los abogados están llamados a reivindicar su profesión, evitando que cualquiera imagine folclóricamente que las leyes fueron institucionalizadas para autorizar a una clase de profesionales hábiles por su talento, los abogados, para burlar sus mandatos.
Que vivan los abogados.

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