SIEMBRA DE MINAS, LO MÁS HORRENDO.

Nada más inhumano, miserable y criminal que sembrar los campos con minas que explotan matando, o discapacitando a quien ha tenido el infortunio de tocar desprevenidamente una de ellas.

A nadie perdonan estos explosivos: soldados, campesinos, mujeres embarazadas, jóvenes y niños, sufren las consecuencias de una de estas minas camufladas en la tierra.

Es muy triste cuando los medios nos informan de la muerte de un soldado especialista en anti-minado, mientras ejercía su tarea.

Por qué los que pusieron, estas minas no son los que efectúan el desminado, preguntamos, será acaso porque están muy entretenidos desempeñándose como honorables Senadores de la República?

Desgraciadamente la “siembra” de minas antipersona es uno de los crímenes más horrendos de la guerra que hemos padecido, y, tristemente como van las cosas, será otro de los crímenes que quedará impune y cuyas víctimas no verán la reparación ni oirán pedir perdón a los criminales que los cometieron.

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