NO MÁS CONGRESISTAS NI POLÍTICOS, INÚTILES O DE ADORNO.

Los efectos del cambio climático son cada vez más recurrentes, desastrosos y obligan la adopción de planes urgentes; estructurados y sostenibles, con los que las administraciones municipales y la gobernación, entren a mostrar sus capacidades en defensa de todas las víctimas y damnificados por estos sorpresivos hechos eventuales que nos tienen en estado de alarma y permanente zozobra.
Las alertas, diagnósticos y la toma de conciencia ciudadana ahora, no son suficientes para mitigar estos impactos por los que difícilmente se puede conciliar el sueño y olvidarse de los terribles riesgos y presagios de inimaginables tragedias.
Prueba de esto han sido el caos y la destrucción de los últimos aguaceros en las jurisdicciones de los municipios de Floridablanca y Piedecuesta, ciudades en las que el pánico se generalizó por las inundaciones, caída de árboles, empalizadas y terribles avalanchas.
En Piedecuesta el sábado con varias horas de intensas lluvias, como hace unos días, otra vez, la tormenta causó angustia, provocando de nuevo la casi total incomunicación con San Gil y él centro del país.
Por todo esto y ante situaciones tan repetitivas, es que nuestros senadores, representantes, diputados y concejales, de la mano con el gobernador y éste con los alcaldes, están en mora de hacerse visibles ante el resto del país.
No más treguas, esperas, resignación, aguante, sometimientos ni contentillos chimbos, como los de la visita presidencial de hace algunos días y su “pantallazo nacional”, con nada de verdaderos planteamientos y comienzos de tareas para enfrentar y erradicar el acecho de estos terribles “calvarios”.
Santandereanos. Ha llegado la hora del emprendimiento social en defensa de nuestros municipios afectados por las lluvias y las avalanchas.
Necesitamos que nuestra clase dirigente, lidere el movimiento de presión hacia los congresistas de Santander, obligando a que despierten y por sentido de pertenencia y demostración de su figuración en el Senado y la Cámara, se hagan sentir con los verdaderos debates que esperamos sean capaces de promover.
No más insulsas pendejadas ni “mariconcitas” manifestaciones de protestas “pecuecas”, exhibiendo florecitas y mostrando marchitos girasoles.
Con esos cantinflescos pronunciamientos, carentes de valor y huérfanos de la “verraquera” que nacionalmente nos caracteriza, solo nos prestamos para que nos ridiculicen y conviertan en las “libertinas” del paseo.
Es cuestión de hacernos respetar, exigiendo el debido pronunciamiento de nuestros “legisladores” que en defensa de su departamento, no pueden seguirse comportando como inútiles glándulas mamarias masculinas, ni simples bolas de arbolito navideño.

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