TULICURCIA CUCHIPIAS TUTA.

Cómo les parece. Aparte de que el ternero es arisco le echan los perros, pues ahí sí que la acaban de componer en la Clínica Los Comuneros, como lo denuncian en EL CURRINCHE, los parientes de una anciana que en condición de enferma diabética, hipertensa, con dificultades renales y problemas para su movilización, sufrió durante más de 15 días luego de haber sido llevada en ambulancia el peor de los maltratos, regaños, imposibilidad de que la acompañaran sus hijas, la dejaron caer de la cama, sin suministro alimenticio porque dizque en la habitación 606 no había mesa para dejarle la comida y a la “bulla de los cocos” la querían catalogar como enferma del Covid 19 y de un momento a otro, por fortuna, la mandaron para la casa y allá fue dónde sus familiares se enteraron del viacrucis a que la pobre anciana se le sometió sin clemencia alguna a semejante “catorcera” de abusos, groserías, abandono, insultos, atropellos y atrocidades que la comunidad tiene qué conocer, “hijuelas tres tusas y la más vieja de la casa en colores, parranda de desnaturalizados, por Dios.

La verdad sea dicha. En la Clínica los Comuneros tienen qué “pararle bolas” al mal comportamiento de tanta “enfermera repelente” que por amargura el único desahogo que tienen el “juagarse la mugre” con los pacientes “adultos mayores”.
Como allá saben quién fue esta paciente, la de la pieza 606, corresponde a las directivas de la Clínica Los Comuneros, adelantar las investigaciones, mientras aquí de mi inspiración y con mucha razón, Yo TULICURCIA CUCHIPIAS TUTA, del CURRINCHE les dedico esta canción, para que allí, en la Clínica Los Comuneros, se acabe con tanto zurrón:

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