QUE ENTRE EL DIABLO Y ESCOJA

La grave denuncia formulada contra un concejal de Piedecuesta por la venta de puestos en el municipio es solo uno de los casos de la interminable “camándula” de hechos delictivos que desde los “tiempos de upa” allí se cometen y de la que apenas hay una que otra honrosa excepción, pues la mayoría de los concejales hacen lo mismo, sin que les hubiera pasado nada, pero como siempre hay una primera vez, esta ocasionó el estallido de la olla con el que de todo volará al zarzo. Que nadie se desgarre las vestiduras el concejo de Piedecuesta es un “nido de corrupción” en el que, al parecer, venden cargos, negocian contratos y reciben “coimas” a manos llenas por votar proyectos de acuerdo de volteo de tierras y endeudamiento del municipio. Dicho esto, que aquellos concejales que en Piedecuesta se consideren sin pecado, que demuestren lo contrario, pero ante la Fiscalía, la Contraloría y la Procuraduría donde ya les tienen las correspondientes “partituras” para que empiecen a cantar. No se diga más y que entre el diablo y escoja.

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