YA VIENE EL TIEMPO DEL PUEBLO.

El año entrante la gran masa de ciudadanos votará en las elecciones presidenciales, no a favor de alguien sino en contra de algo, como los extremos ideológicos, por ejemplo, y optando quizá por el centro se decida. Las grandes manifestaciones, puerta a puerta, reuniones de barrio, capitanes, líderes, maquinarías y el miedo, quedarán para la historia.
Ganarán cobertura la virtualidad, las emociones, los mensajes cortos, las redes sociales y una narrativa inspiradora que desde lejos atraiga al elector.
Triunfará el candidato de mayor velocidad, flexibilidad, ritmo, contragolpe, y buenos reflejos. Se impondrá el aspirante cuya campaña utilizando una narrativa convincente se gane al pueblo.
La ciudadanía que padeció por la pandemia, sufrió desempleo, no tuvo ingresos y aguantó hambre, deberá hacer memoria y auscultando su conciencia responder en las urnas. Todo lo contrario, no será más que masoquismo.

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