JÓVENES A ELEGIR Y SER ELEGIDOS

Si la juventud que participa en el paro nacional decide pasar de las calles a las urnas, podría lograr más y mejores cambios de los que reclaman en el marco de la protesta.
Un ejemplo fue el paso de las calles a las urnas con la “séptima papeleta” impulsada por ellos, en las elecciones que, le dieron vida a la Constitución de 1991.
Luego como en el país hay ocho millones de jóvenes entre los 18 y los 26 años, pero, apenas tres millones participan en las elecciones, qué pasaría, si se decidieran a votar.
No se diga más; los jóvenes tienen el potencial electoral para definir la elección del presidente de la República y la mitad de los congresistas. Entonces que se decidan y derrotando su comportamiento abstencionista, entiendan que sus votos tienen más poder que una protesta indefinida.

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