NO HAY LUZ AL FINAL DEL TÚNEL

Colombia es un paciente intubado y en cuidados intensivos, víctima de la pandemia, el paro, el estallido social, las alteraciones del orden público, el vandalismo y la inseguridad, afecciones que tienen en terminal estado comatoso la precaria condición social, económica y de salud del país.
Existiendo esfuerzos por el diálogo, pero sin unidad de interlocución entre los actores y sus intereses, aparecen los grupos ilegales y las bandas criminales, debiéndose apelar a la única vía aplicable que es el uso de la fuerza pública para solucionar la crisis. Así las cosas no nos queda otro recurso que quitarnos el “sambenito” de idiotas útiles de quienes quieren destrozar a Colombia.

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